Cambio Climático: La era del antropocentrismo ha pasado

Estamos acostumbrados a pensar que la lucha por el cambio climático tiene relación con un par de hippies ambientalistas o ciertos grupos de excéntricos jóvenes animalistas que quieren llamar la atención con sus nuevas formas de vida como el vegetarianismo o el veganismo o los “extremos” crudi-veganos. A los grupos serios que se preocupan por el “real bienestar de la sociedad” (ni siquiera hablar de los consumistas anti-austeridad o los ya radicales neo-liberalistas, a esos los dejamos de lado) les parece o les ha parecido hasta ahora una lucha poco cuyuntural, como si los ambientalistas se tratara de gente que no tiene nada mas que hacer que preocuparse por los arboles, las flores o los pájaros.

Poco a poco nos vamos dando cuenta que el calentamiento global esta tomando partido en todas la areas; economía, pobreza, educación, salud y se hace realidad a medida que toca nuestras puertas. El problema comenzará a preocuparnos en masa cuando toque nuestros comedores, nuestras despensas y todo aquello que amenace nuestra confortable vida. La verdad es que el problema del cambio climático ya ha empezado a cobrar vidas tanto en la lucha directa (164 ambientalistas muertos en 2018) como en el problema climático mismo (empresas, industrias, mineras que contaminan y crean enfermedades en zonas de catástrofes).

Porque no tiene que ver solamente con la desaparición de especies, con los huracanes y la lluvias tormentosas, tiene que ver con la polución de ríos, de mares, de reservas de agua, de comida que afectan directamente al ser humano y lo están aniquilando poco a poco  a través de enfermedades como el cancer, enfermedades a la piel, respiratorias, etc. El problema se hace presente y lo será más cuando las grandes sequías que ya empezaron se expandan y la gente comience a migrar en masa a lugares que ya están sobrepoblados. Lo que viene después se puede comprobar en muchos ejemplos de la historia, uno de los más famosos, citados en libros de ciencia, es el caso de la Isla de Pascua; cuando sus habitantes se quedaron sin comida, producto del crecimiento demográfico, la desigualdad que había entre las clases de la isla y por supuesto la erosión del suelo, por la sobre explotación de cultivos (gastar los recursos naturales que la tierra brindaba), producto de eso vino la gran guerra civil y cientos de personas murieron, con esto vinieron enfermedades y más escasez de comida. Solo un pequeño grupo sobrevivió, pero la isla quedó empobrecida en recursos y dentro de eso en su legado cultural.

Esto a gran escala representa lo que ocurre hoy por hoy. Llegará el punto en que la población hambrienta se mueva a gran escala, oh perdón ya llegó: cuantos barcos hay apostados en las costas de la europa mediterránea esperando un salvavidas, cuantas personas ya han muerto este año? Ahora son parte de una gran cifra en un estudio preocupante. Desde el 2006 hasta la fecha han muerto mas de 35.000 tratando de cruzar el mar mediterráneo, algunas cifras hablando de mucho más. Durante el 2018 más de 48.000 personas llegaron a España por mar, 22.000 en Italia y 27.000 en Grecia. Esto también es un situación medioambiental a la vez que económico y político.

Por otro lado todos queremos tener una buena vida, pero no nos hemos detenido a preguntarnos qué conlleva tener una vida mejor. Cuanta energía se ha gastado y cuanto se ha contaminado para que yo esté escribiendo esto en este bello computador, sentado en esta cómoda silla, calentado por un confortable sistema de calefacción, vestido por esta bonita ropa. La pregunta no es una, son miles y cuando las respondamos todas no acabamos ahí, seguimos con el macro sistema económico, el capital, el consumo y todos los conceptos que imperan en nuestro amado-odiado sistema capitalista. 

¿Cuántos de nosotros, quienes criticamos todo lo que nos rodea estamos dispuestos a dejar esas comodidades? El mismo posteo en redes sociales en contra del sistema, ha contaminado tanto el sistema como el plástico de las bolsas que odiamos. ¿Somos capaces de cambiar verdaderamente nuestras formas de vivir? Porque hablar de los politicos, que tienen gran responsabilidad, es fácil, pero cuando nos toca cambiar a nosotros la cosa se complica.

Sabemos que el problema son las grandes empresas, cuyas ganancias dejan felices a mucha gente, suficiente como para que el mundo no cambie y no cambien las leyes. Sabemos que el problema es claramente el sistema neoliberal que ha comprado con sangre las leyes que hoy nos rigen y que cada vez nos cierran más el camino al cambio. 

Pero es necesario un cambio a gran escala, acuerdos mundiales entre los principales lideres. ¿Pero quienes son los principales lideres actualmente? Son justamente los que ponen el dinero para que un país haga crecer o no su economía. Esos lideres, los empresarios, que muchas veces no tienen cara, porque son anónimos y tampoco tienen números ID para identificarlos porque crean entidades que solo existen en papeles, esos lideres no querrán nunca cambiar sus beneficios en beneficio del bienestar general de la población ni menos en beneficio del bienestar de los animales o de las flores, porque ni geográficamente, ni socialmente son capaces de ser afectados por el problema. El error esta en pensar que son tontos, que no se dan cuenta del daño que hacen, que no saben las repercusiones que acarrean sus proyectos, todo lo contrario, saben bien cuales son las causas y efectos de cada movimiento pero creen y desean un bienestar a corto plazo y a corto alcance, dígase de otro modo, para ellos mismos y los que los rodean. 

Algunos politicos la tienen difícil, los que quieren cambiar algo. Los Tratados de Libre Comercio se están tomando las calles y el mundo en general. Nos cuesta verlo porque todos nos beneficiamos de alguna forma, algunos productos se hacen mas accesibles (celulares, computadores, TVs, cafeteras, etc) y quien no quiere tener un bello aparato de ultima generación en una tecnológica casa. Los politicos podrían poner restricciones a estos tratados pero sabemos que pasa cuando se les pone freno a las grandes corporaciones, lo que no es imposible pero las acciones y presiones de algunos países (EEUU, EU) beneficiados con estas ganancias lo hacen aun mas difícil. 

Con lo anterior lo que quiero decir es que el problema es tanto de los politicos, de los empresarios como de nosotros, es decir, el problema es generalizado y por lo tanto la solución nos corresponde a todos. ¿Para qué plantear esto que parece obvio? Porque pareciera que hubiera una división interna entre los que luchan contra el calentamiento global; hay unos que proponen que la solución es la política, otros que el sistema económico y otros que la gente, pero la verdad es que es todo junto.

El camino parece imposible pero no lo es. La verdad es que la economía funciona de una manera muy simple, uno compra y otro vende, el que vende se beneficia en la mayoría de los casos y el que compra, a veces. Pero hay un pequeña matiz en lo que uno necesita y lo que uno quiere. Cuando el comprador deja de comprar, el vendedor deja de beneficiarse y así de simple es la cadena. Los grandes empresarios se benefician de la ropa que uno compra, porque no soy solo yo, no solo tu, ni solo esta ciudad o la de al lado o este país o este continente, el negocio esta ahí, en la masa, en la gran escala.

¿Cuál es el punto? Que la culpa no necesariamente la tenemos nosotros pero si tenemos una gran responsabilidad y por sobre todo una gran herramienta, sobre todo cuando de economía se trata. De hecho no tenemos idea de cuanto poder tenemos sobre la economía como masa consumidora, no tenemos idea de nuestro poder político como masa votante, no tenemos idea de nuestro poder ciudadano como masa pensante. Somos potencialmente peligrosos y eso se sabe desde el primer día, somos potencialmente la acción que se necesita, dicho directamente: el cambio no va a venir desde la elite, el cambio tendremos que hacerlo nosotros si o si.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que si la economía de las grandes empresas cae, las economías de nuestras casas lo harán primero. Es decir nos repercutimos a nosotros mismos y muchas veces los que pierden somos los mismos, es por ello que hay que tener ese plan b, que viene de la mano con una educación sustentable, que no necesariamente es elite, todo lo contrario, es totalmente popular porque viene de nosotros, una nueva auto-educación que nos mantenga en un bienestar sustentable e igualitario.

Tal como Thomas Fatheuer, Lili Fuhr and Barbara Unmüßig de la Fundación Heinrich Böl, que trabajan con el medio ambiente, al analizar las propuestas de una “Economía Verde” se dan cuenta de que en realidad lo que se necesita para revertir el cambio climático es mucho mas que  unas cuantas reformas con el fin de mantener esta economía en constante estado de crecimiento infinito, el cambio debe ser radical, la economía neoliberal es el problema, la causa y el efecto y las respuestas a esto deben ser categóricas; nuevas formas de construcción, nuevas formas de utilizar la basura, nuevas formas de fertilizar los campos, nuevas formas de producir electricidad, nuevas formas de comunicarnos, nuevas formas de utilizar el espacio y nuevas formas de relacionarnos. 

Un buen ejemplo de esto son las comunidades indigenas que han vivido miles de años y que han sabido como relacionarse con la naturaleza de una forma respetuosa y sustentable. Esto gracias a la forma en que se organizan y se relacionan en el día a día. Podemos aprender lo mejor de ellos e incorporar nuevos hábitos a nuestro cotidiano para vivir de una forma amigable con el medio ambiente y así empezar a reducir los miles de problemas de la contaminación. Con el solo hecho de dejar de comprar tanta ropa o tanta carne produciríamos un impacto grande en la producción de dichos elementos y así un impacto positivo en el medio ambiente, pero hay que ser conscientes también de que se producirían efectos negativos para las mismas personas, por lo que hay que tener en cuenta que los sacrificios se deben realizar sí o sí. Tal como le dijo Arthur Manuel, líder indígena, a uno de los lideres del sindicato de obreros del gas en Canada: “¿Crees que son las únicas personas que han tenido que sacrificarse? ¿Sabes cuánto dinero, cuántos empleos, mi gente ha rechazado de las compañías de petróleo, gas y minería? Decenas de millones de dólares. Lo hacemos porque hay cosas que son más importantes que el dinero”.

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Ese mismo discurso podría escucharse en cualquiera de las comunidades indígenas de America entera, porque han sido ellos los que han luchado por la tierra desde hace siglos, sabiendo el problema que se ocasiona cuando se saquea, cuando se extrae de más. Ellos dicen: “La tierra responde” y es justamente lo que esta pasando ahora. Lo lamentable de esto es que los afectados son los mismos; el pueblo, nosotros, los pueblos.

Es fácil caer en la desesperanza, juzgarnos como humanos y decir: hemos matado el planeta, ya no merecemos vivir. El problema de este discurso es que deja dos grandes alternativas: 1.- “no hagamos nada y entremos en depresión mundial” o 2).- “sigamos como estamos (consumiendo), finalmente todos moriremos igual, pasémoslo bien!”. Pero cuando uno se entera de ejemplos de lucha colectiva a nivel de base, como Dinamarca en los años ochenta, cuando el pueblo luchó contra la energía nuclear y consiguió ganar la energía eólica, la esperanza vuelve al cuerpo y uno entiende que podemos cambiar el rumbo de las cosas. Hoy en Dinamarca la energía eléctrica se gestiona a través de cooperativas y Alemania a seguido su ejemplo y a democratizado la energía llegando casi al 85% de la energía generada y utilizada, a través de granjas y cooperativas. En países como Chile, esto se podría lograr fácilmente con la creación de cooperativas postulando al subsidio de paneles solares y otras formas de energías limpias, optando a la ley Netbilling (Ley 20.571 de Generación Distribuida), la cual permitiría realizar la misma acción, democratizando el uso y la generación de energía eléctrica, con la posibilidad de generar rentabilidad vendiendo los excedentes como lo hace Dinamarca pero a una escala más pequeña. Si bien las políticas públicas no incentivan a las personas a crear estas cooperativas y tampoco informan adecuadamente, existe la posibilidad y es ahi donde la organización de base tiene su tarea.

Esta acción nos demuestra que el problema climático es la posibilidad de cambiar el sistema, no solo a nivel ecológico sino a nivel económico y politico. Resolver el problema climático nos plantea nuevas soluciones en todo aspecto y nos da la posibilidad de crear una sociedad justa. Crear solo una “economía verde” es mantener este sistema de injusticia haciendo menos daño o quizás solo penalizando a las empresas que contaminan, las cuales seguirán lucrando con el sufrimiento de los trabajadores y de la naturaleza. Es necesario ir más allá.

Plantearnos una nueva forma de vida conlleva plantearnos una nueva forma de relacionarnos a través de una organización de base, dentro de lo cual surgen nuevas preguntas, ¿Es posible cambiar nuestro sistema sin cambiar la forma en que nos relacionamos políticamente? ¿Por qué nos parece tonto hablar del amor en política, por ejemplo? Si son las emociones la base de la sociedad y por lo tanto de la política, porque no hablar de “buen trato”, “amabilidad”, “amor”, “comprensión”, etc. Parece que solo a un grupo de nuestra sociedad no le molesta; en diferentes textos o reuniones a las que he asistido a las únicas o la mayoría de las que se atreven a hablar del amor para crear un nuevo mundo son la mujeres y estas abrazando al feminismo. Por eso es importante el feminismo a la hora de hablar de cambio climático, de lucha ecológica porque es inherente al cuidado, a la protección, conceptos que al hombre en general le parecen fútiles. La historia del hombre ha sido siempre la de la espada y las grandes batallas, la fuerza, la confrontación, la violencia, la virilidad, en cambio la historia de la mujer ha sido la del cuidado, la protección y así mismo la resistencia. No habrá cambio de paradigma sin la intervención del feminismo, es vital que los hombres entendamos y escuchemos lo que el feminismo propone en todos sus ámbitos. 

En resumen nuestro cambio de paradigma es comprender que el pueblo tiene un poder enorme, que va de la mano con la organización, la unión, la comprensión y el sacrificio para crear una sociedad más justa, equitativa, diversa, respetuosa tanto entre los seres humanos como con el medioambiental. La era del antropocentrismo ya ha pasado y es bueno que pase de una vez!

Por Alvaro Valdebenito Sanhueza 

Bibliografía:

  • Inside the Green Economies. Promises and pitfall in 9 theses. Material de Estudio en CICD
  • Capitalism Killed Our Climate Momentum, Not “Human Nature”. Naomi Klein. Material de estudio en CICD
  • No is not enough. Naomi Klein. Material de estudio en CICD.
  • Conversaciones con Rene Matus. Ingeniero eléctrico. Experto en ERNC.
  • Environmental Science. Toward a Sustainable Future. Richard T. Wright. Bernard J. Nebel.

Informe revela fin de la civilización; año 2050 ¿Causa? Cambio climático

El cambio climático sería la causa principal del colapso mundial en las futuras décadas, estos según un estudio e investigación realizada por las Fuerzas Armadas de Australia.

El análisis fue publicado en el Breakthrough National Centre for Climate Restoration, que considera al calentamiento global como “una amenaza existencial a corto plazo”.

David Spratt, director de la investigación, es enfático: “los sistemas planetarios y humanos [están] llegando a un ‘punto de no retorno’ para mediados de siglo, en el que la perspectiva de una Tierra en gran medida inhabitable conduce a la desintegración de las naciones y del orden internacional”.

Los especializados advierten que al no cambiar el modelo actual de negocio industrial perjudicaría al medioambiente. Las temperaturas aumentarían al rededor de 3 grados celsius, destruyendo ecosistemas vitales como: arrecife de coral, selva amazónica y el Ártico.

Obligaría la migración de mil millones de personas y otras dos mil millones se enfrentarían a la lucha de la escasez alimentaria y falta de agua potable.

Un estudio señala que para evitar tal catástrofe se debería realizar un esfuerzo “similar en escala a la movilización de emergencia de la Segunda Guerra Mundial”. El cual su punto clave fue de crear un sistema industrial con cero emisión.

Fuente: History

Imágenes: Pixabay